RASGOS DE COMPORTAMIENTO
- Aparición del lenguaje.
Se desarrolla la estructura física que posibilita la articulación de sonidos y, al mismo tiempo, se desarrolla la zona del cerebro donde reside la capacidad de hablar. Es difícil saber en que momento empezarían a comunicarse mediante palabras, porque se han perdido las partes físicas relacionadas con el lenguaje. Pero estudiando los moldes endocraneales del hemisferio izquierdo, en el que reside la capacidad del lenguaje, se ha observado que hay dos zonas concretas que se van desarrollando progresivamente a partir del Australopithecus.No se ha podido llegar a ninguna conclusión sobre el momento en que aparecería el lenguaje, porque se va desarrollando poco a poco y no se sabe si lo suficiente para hablar. Es posible que un Neanderthal tuviese una capacidad de articulación como un niño entre 6 y 9 años. - Fabricación de instrumentos.
- Consumo de carne cada vez mayor.
Nos vamos haciendo omnívoros, con lo cual, con menos cantidad de alimentos tomaremos más vitaminas. Además, conseguir carne supone realizar estrategias, bien de caza, bien de carroñeo. La caza mayor se desarrollaría sólo en el Paleolítico superior. - Socialización Se va desarrollando una preparación previa al consumo de los alimentos, y la repartición de los mismo, lo que irá dando lugar a la socialización. Van siendo cada vez más conscientes de los lazos sociales, empieza a surgir el parentesco, se van estableciendo lazos afectivos cada vez más intensos..
El Lenguaje:
Lenguaje, introducción
Lenguaje, medio de comunicación entre los seres humanos a través de signos orales y escritos que poseen un significado. En un sentido más amplio, es cualquier procedimiento que sirve para comunicarse. Algunas escuelas lingüísticas entienden el lenguaje como la capacidad humana que conforma al pensamiento o a la cognición.
Si entendemos el lenguaje como un medio de expresión y de comunicación, hay que incluir el estudio de los sonidos y los gestos.
Lenguaje, evolución y cambio
Entendido el lenguaje como la producción y la percepción de un idioma, hay que decir que evoluciona en la medida en que progresa la especie humana.El lenguaje humano tiene aspectos creativos e interpretativos que parecen marcar sus diferencias. Se cree que la comprensión de la lengua está ligada a la función que realiza una determinada zona del cerebro conocida como área de Broca. Hasta que se produjo esa especialización fisiológica, se creía que no había diferencias entre el lenguaje humano y el sistema de comunicación utilizado por otras especies animales.
Al parecer fue en la era de Neandertal cuando se inició el lenguaje, pero hasta la aparición del Homo sapiens no se dio una evolución lingüística significativa. Así pues, el lenguaje humano puede contar con 30.000 ó 40.000 años de existencia.
La enorme diversidad de lenguas que hay en el mundo demuestra que una vez que apareció el lenguaje se produjeron los cambios a gran velocidad. No es posible saber si hubo una primera y única lengua, ni cuáles fueron sus sonidos, gramática y léxico. La lingüística histórica, que se encarga de descubrir y describir cómo y por qué surgieron las lenguas, apenas puede sugerir algunas hipótesis para explicar esta evolución.
Desarrollo del lenguaje:
Nos permite trasmitir conocimientos y de la evolución cultural
Desarrollo del lenguaje:
Nos permite trasmitir conocimientos y de la evolución cultural
- El desarrollo progresivo del área de Broca: son una del cerebro relacionada con él habla que posibilitó el lenguaje. Los Homo ergater y Homo heidelbergensis usaban el lenguaje pero de forma diferente.
- La modificación en la posición de la laringe, la cual en el género Homo ocupó una posición más baja en el resto los primates.
- El descubrimiento del fuego actuó como elemento de integración social.
Los homínidos que vivieron en la sierra de Atapuerca (Burgos) hace más de 350.000 años oían igual que los seres humanos actuales. En la investigación se demuestra -a partir del estudio de los huesos del oído de cinco de los homínidos encontrados en la sima, atribuidos a la especie Homo heidelbergensis, que la sensibilidad acústica de estos antepasados de los neandertales se parece mucho a la del ser humano actual y es muy diferente de la del chimpancé. Es muy relevante porque existe una estrecha relación entre los sonidos que una especie es capaz de oír y aquellos que es capaz de producir. el descubrir que aquellos humanos tan antiguos podían oír como nosotros es un sólido argumento en favor de la hipótesis de que también serían capaces de hablar. Al parecer, el aparato fonador de los preneandertales de Atapuerca estaba más desarrollado que el del chimpancé, pero no tanto como el del homo sapiens. preneandertales no existían las dimensiones apropiadas para que pudieran pronunciar tres vocales esenciales, es decir la a, la i y la u, las únicas vocales que se encuentran presentes en todos los idiomas conocidos. Para poder pronunciar esos tres sonidos básicos resulta imprescindible que la longitud de la mandíbula desde la parte delantera a la trasera coincida con la longitud de la laringe de arriba abajo, es decir, desde la boca hasta la nuez. Dado que la mandíbula de los preneandertales de Atapuerca era más larga que la del homo sapiens, y que su cuello, sin embargo, medía lo mismo, los preneandertales no podían pronunciar la a, la i y la u con la misma precisión y rapidez que lo podemos hacer los humanos de hoy día. En cambio, los chimpancés, por su parte, tienen la mandíbula mucho más larga que la laringe. Esta circunstancia les impide hablar, pero lleva aparejadas otras aptitudes: así, por ejemplo, son perfectamente capaces de tragar y respirar al mismo tiempo, lo cual es una habilidad común a todos los mamíferos que los homo sapiens disfrutan al nacer, pero van perdiendo conforme se desarrollan. El precio que pagó la especie humana a la naturaleza a cambio de conseguir la facultad de hablar fue la posibilidad de morir atragantado.
En el siglo XVIII el filósofo alemán Leibniz sugirió que todas las lenguas que existen y han existido proceden de una única protolengua, hipótesis que recibe el nombre de monogénesis. Aunque muchas lenguas vivas proceden de una única lengua anterior, esto no significa que el lenguaje humano haya surgido en varias partes del mundo de forma simultánea, ni que las lenguas vivas precisen de un solo antepasado, sino que pudo haber varios. Esta segunda hipótesis, que explica el origen múltiple para las familias de lenguas, recibe el nombre de poligénesis.
Cuando una lengua sufre transformaciones sustanciales tanto en su estructura fonética como en su léxico, puede llegar a convertirse en otra lengua. Lo que caracteriza al lenguaje es su continuo crecimiento y evolución en todos los aspectos, en tanto que es expresión viva de la naturaleza y la cultura de los seres humanos.
Sobre las formas del origen y desarrollo del lenguaje existen dos tipos de opiniones opuestas. La primera apoya la aparición temprana del lenguaje, junto con los primeros fósiles clasificados como humanos. La segunda indica que la emergencia del lenguaje tiene un carácter mucho más tardío, siendo reconocible por la evidencia conductual del ser humano, sobre todo por la aparición claramente testificada de productos y hechos con un claro simbolismo. Es importante señalar que ambas corrientes científicas se corresponden con procesos evolutivos de diferente significado. Los primeros manifiestan que el lenguaje es un fenómeno que se fue desarrollando de una forma paralela a la paulatina evolución de la anatomía humana, teniendo a su vez un carácter adaptativo importante, por lo que es favorecido por la selección natural. Estas ideas se engloban perfectamente dentro de la teoría sintética de la evolución.
La otra línea teórica expone que la evolución anatómica del ser humano fue anterior a la aparición de lenguaje, por lo menos en los aspectos que podemos entender como lenguaje moderno (articulado y simbólico), por lo que el lenguaje se convierte en un factor que favoreció estructuras anatómicas ya evolucionadas, es decir, por medio de las exaptaciones que parecen que se adaptan mejor al registro arqueológico.
Fabricación de Instrumentos
La elaboración de herramientas líticas en la evolución humana
Nuestro linaje se caracteriza por tener un cerebro de gran tamaño y por la producción extrasomática de objetos para obtener energía del entorno. Todas las especies del género "Homo" sin excepción han sido productoras de instrumentos líticos, por lo tanto, un cerebro con un córtex cada vez más desarrollado y unas extremidades superiores adaptadas a funciones biomecánicas nuevas son las responsables de los cambios que han tenido lugar en la organización social de los primates humanos en el transcurso de la evolución.
La producción y el uso sistemático de instrumentos configuran sin duda las formas de socialización de los homínidos. La manera como se obtiene el alimento posibilita nuevas formas de consumo y reparto del mismo y, por lo tanto, aparecen nuevas formas de cohesión social, o sea, la producción y uso sistemático de herramientas resocializan al primate y lo conducen por el sendero de la humanización.
La producción de objetos líticos:
La gestión técnica de las rocas por los primates para obtener sus herramientas necesita una serie de capacidades ciertamente complicadas. A nuestro entender, las más importantes son:
1) La planificación de procesos.
2) La visualización de los procesos antes de realizarlos.
3) Formalización de los procesos y como consecuencia su estandarización.
4) La capacidad de gestión empírica de los procesos mentales.
5) El uso sistemático de materiales extrasomáticos en todos los procesos de adquisición de energía.
El proceso técnico que permite la producción de instrumentos consiste, como ya hemos comentado, en una larga cadena de acciones mentales y físicas. En primer lugar, una vez establecido el conjunto de herramientas que se necesitan para desarrollar una actividad de acuerdo con su estructura y función, se debe proceder a la captación de materias primas en el entorno. Después, en la mayoría de los casos, se trasladan a las zonas de talla o campamentos, y a continuación empieza su modelado por percusión o por proyección siguiendo el esquema mental preestablecido.
Los instrumentos más antiguos tienen alrededor de 1.000.000 de años de antigüedad.
LA ALIMENTACIÓN
La disponibilidad del alimento era escasa, su contextura física, mucho más robusta que la nuestra, y sus grandes cerebros de unos 1400 cm3, indicarían que debían tener dietas hipercalóricas, con generosas porciones de alimento de origen animal. De hecho, eran grandes cazadores de mamuts y otros grandes mamíferos. Algunos cálculos indican que los Neandertal ingerían alrededor de 4000 kilocalorías por día en comparación con el Homo Sapiens que llevaba una vida mucho más activa y energéticamente costosa: cazaban, pescaban, recolectaban, fabricaban cuchillas y hachas, y se movían continuamente.
Influencia de la comida decisiva en la evolución humana
Aparentemente, el cambio alimentario que hizo que protohumanos incorporaran la carne a su menú fue tan fundamental para su evolución como el bipedalismo y el crecimiento del cerebro. Es más: probablemente no hubieran sido posibles tales cambios sin el aporte calórico de los alimentos de origen animal. La incorporación de la carne, sucedida hace más de 2 millones de años, generó otra de las bifurcaciones que tomó el hombre y que lo alejó de sus primos homínidos. La caza aumentó la variedad de la dieta del ser humano del Paleolítico, lo cual le obligó a crear utensilios, un lenguaje y una sociedad organizada, que a su vez les permitió crear una cultura.
Debido a drásticos cambios climáticos en los bosques y praderas de África, en donde el alimento y el cobijo comenzaron a escasear, nuestros ancestros comenzaron a protagonizar una verdadera revolución evolutiva: poco a poco, algunos de ellos fueron adoptando una postura más erguida, y a la vez se lanzaron a la aventura de caminar en dos piernas: los homínidos que se paraban en la sabana veían más su alimento y la presión selectiva de los grandes predadores fue dejando vivos a los que podían escapar más rápidamente (homínidos bípedos).
En estas épocas el homínido era más presa que predador. Se han encontrado restos de ellos en nidos de aves, en cuevas, etc.
Todos estos cambios marcharon a la par de un cambio de alimentación mas proteica y de un lento crecimiento del cerebro, que tuvo estrecha relación con la aparición de las primeras herramientas de piedra y de tímidos atisbos de conductas sociales. Así fue como cierta parte de los homínidos fueron avanzando en su desarrollo distinto a otras especies que se quedaron en el camino evolutivo. Estas nuevas criaturas necesitaban más calorías y más proteínas para satisfacer los crecientes requerimientos de sus cerebros. Para conseguirlas, tuvieron que recorrer mayores distancias, agregar comida de alto contenido calórico a sus dietas, entonces la carne y otros alimentos de origen animal se sumaron al menú de la humanidad. Al principio, aquel giro alimentario decisivo y forzado por las mismas reglas de juego de la selección natural fue protagonizado por el Homo Erectus, pero luego se acentuó, en otras especies mucho más modernas, como los Neandertal o nosotros mismos.
Buscando comida fuera de África
Acompañando el crecimiento, las necesidades de sus cerebros, y el gasto para conseguir el alimento, el Homo erectus se encaminó definitivamente hacia dietas con más calorías. Y el cambio ambiental siguió jugando a la par: la continua desertización del paisaje africano limitó la cantidad de comida vegetal disponible. Y mientras que los Australopithecus adquirieron especializaciones anatómicas que les permitieron subsistir con lo que había disponible (podían masticar plantas duras), los erectus adoptaron otra estrategia: la expansión de los prados que los llevó a consumir otros alimentos como gacelas, antílopes y otros mamíferos que se alimentan de pasturas. El Homo Erectus, que aparece hace 1.000.000 años, pasa de ser presa a predador: sale de cacería desde África hacia Medio-oriente y Asia. En este período podemos hablar de la dieta paleolítica: que consistía en ensalada con carne. El Homo erectus obtenía más del 50% de su valor calórico total de fuentes vegetales y la carne era magra, ya que los animales de caza son muy activos, son magros. Consumía pocos hidratos de carbono y grasas y abundantes fibras. Esto, acompañado de un ejercicio permanente, ya que caminaba 5 km diarios para conseguir el alimento, hace que las poblaciones paleolíticas estuvieran muy bien alimentadas, Se calculan alturas promedio de 1.80m para la mujer y 1.90 para el hombre, y peso entre 65 a 70 Kg. Así inauguraron una nueva etapa en la historia de la evolución: la de la caza. La evidencia de ello ha quedado plasmada en los lugares que alguna vez fueron habitados por grupos de Homo erectus, se han encontrado grandes cantidades de huesos de animales, algunos con marcas de cortes hechos con herramientas de piedra. La comida también habría jugado un papel clave en otro hito de la gran historia humana: el éxodo del Homo erectus fuera de África. Por regla general, los carnívoros necesitan espacios más grandes que los herbívoros de similar tamaño, porque disponen de menos calorías totales por unidad de superficie. Quizás por eso, hace alrededor de 1,8 millón de años, algunos grupos de Homo erectus comenzaron a salir de su tierra natal para buscar comida en otras partes. Así, aquellos humanos primitivos fueron los primeros pobladores de Asia. Lo que siguió fue una sucesión de hechos: los cerebros más grandes requerían más calorías, y también daban lugar a comportamientos cada vez más complejos como la construcción de herramientas de piedra para cortar la carne y los huesos de sus presas, o la organización en grupos, los que, a su vez, dieron lugar a nuevas y mejores estrategias de alimentación, que a su vez fomentaron el desarrollo del cerebro.
Cambio climático y alimentos
Distintos estudios geológicos sugieren que África comenzó a sufrir importantes cambios climáticos hace unos 5 millones de años. Y uno de los resultados más notables fue una creciente tendencia hacia la sequía en buena parte del continente. En consecuencia, muchas selvas frondosas y húmedas, repletas de grandes árboles, arbustos y robustas plantas -que habían sido el hogar de nuestros antepasados- dieron lugar a bosques más abiertos o simples prados. Así, los homínidos más primitivos tuvieron que recorrer mayores distancias para obtener sus típicos alimentos: tallos, hojas y frutos (quizás hasta 10 kilómetros diarios, si se tienen en cuenta las rutinas de algunos grupos de cazadores y recolectores africanos de la actualidad). Y tal como plantea Leonard, la marcha bípeda parece haber sido una muy buena elección, especialmente porque ahorraba un 30% de las preciosas calorías. Los simios, como los gorilas y los chimpancés, continuaron su evolución en espesos bosques donde no tenían la necesidad de movilizarse demasiado para calmar su apetito pues su alimento estaba más disponible.
LA SOCIALIZACIÓN
La socialización es el elemento clave de la humanización. Socialización, en este caso, de las estrategias técnicas en la caza, organización de los grupos, de la familia, etc.
Los primates desde el lemur hasta el hombre somos seres sociales que hace alrededor de 2.5 millones de años vieron como alguna comunidad de homínido africanos fue capaz de utilizar rocas para producir elementos cortantes. Sin embargo, el salto en la humanización fue el poder establecer algún código de comunicación que difundiera esta técnica. Estos primeros homínidos tendrían una capacidad innata para la socialización y el aumento paulativo de la masa encefálica podría ser muestra de la selección de los individuos con mayor capacidad de adquisición, difusión o asimilación de estas nuevas técnicas.
El segundo gran hito técnico fue la utilización del fuego hacia el 400.000 A.C. El fuego actuó como elemento catalizador de la comunicación en el ámbito domestico. El fuego como foco de atracción social permitió la concentración de los miembros de la comunidad, el intercambio de experiencias, el sedentarismo, la estabilización de las relaciones sociales, etc.
La conciencia social fue uno de los elementos que más favoreció la evolución del ser humano. La necesidad de comunicarse con sus semejantes le obligó a desarrollar el lenguaje; para obtener mejores resultados en la caza de grandes animales, tuvo que trabajar colectivamente y en forma solidaria, para defenderse de los animales feroces y de las inclemencias del tiempo, se dio cuenta que obtenía mejores resultados cooperando con todos los miembros del grupo que si lo hacía en forma aislada e individual.
Esta característica de la socialización permitió formar grupos mejor organizados para el trabajo, la cacería, la pesca y la recolección colectiva. En esto justamente radica la principal diferenciación entre los animales y el hombre.
Los grupos de Homo sapiens ya tenían una buena organización. El trabajo se distribuía por género: las mujeres preparaban los alimentos, confeccionaban prendas de vestir y tejían canastos, mientras que los varones adultos salían a cazar. Formaron pequeños núcleos familiares integrados por varias parejas, en los que el parentesco se reconocía por línea materna. Cuando algunos de estos grupos consideraban que descendían de un antepasado común o tótem (que casi siempre era un símbolo de seres o de fuerzas naturales) le atribuían espíritu y formaban en torno a él un clan, y cuando se unían varios clanes para defenderse de otros grupos o animales o para caza mayor, formaban una tribu.
Los Homo Neanderthalensis fueron los primeros que enterraron ritualmente a sus muertos, cuidaron a sus ancianos y enfermos y tuvieron manifestaciones estéticas.
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